No hay tejido, ropa ni sabana que abrigue más que tus abrazos,
ni sonrisas que sinceren un te quiero más que la tuya.
No he conocido un sendero más hermoso que el de tu espalda, ni tampoco una constelación más repleta que la de tus lunares.
Jamás había visto tanta vida en una mirada, como la que veo día a día en el azul intenso de tus ojos, azul mar.
Que todos los caminos llevan a Roma, y toda mi vida me llevaba a ti, a tus besos a tu rutina, a nuestra rutina, a mi devenir.
Y es que tú, Julia, que nombre tan bello, que llena mi boca de orgullo y lo pronuncio sin tapujos, fuiste aquel día, la estrella fugaz que se largaba con mi deseo, que ya marchitado esperaba obsoleto volverte a ver, y míranos ahora, no somos dos, que somos una.
Susúrrame al oído que no hay mayor placer que el de tu voz.
Una caricia tuya es un inmenso regalo que consumiría lentamente, así no tendría un final.
Quiero que llenes esta alocada cabecita de recuerdos y de mil historias infinitas.
Quiero que estés en todos los amaneceres profundos y hermosos, que seas el rayo de sol que se cuele por Mi ventana, que seas el lienzo al que pueda dibujar con mis versos y el cincel con el que talle tu felicidad segundo a segundo.
"Y que el fin del mundo nos pille bailando" y que me mates con tus acordes de guitarra, y con el sabor a café de tus labios.
Que me encantas, sin más.
Se feliz, te lo mereces.
Te escribiría todos los días de mi vida y lo sabes, pero hoy más que nunca.
Feliz cumpleaños mi vida .