Obviamente soy estúpida si creo que algún día toda esta irá cambiará,
Que este odio va ha cesar.
Y no me place admitir que todo esto anda estipulado en cualquier escrito absurdo que algún gobierno absurdo, votado por gente sin idiosincrasia algún día generó.
Es ridículo contar, que todavía sueño con esa niña que fui o que quise ser, rodeada de primos, hermanos y cosas reutilizadas, pura materia en estado de putrefacción,
Yo soñaba con arboles grandes, de copas frondosas, con el olor del tomillo y del orégano.
Soñaba con gigantes y enanos, con circos "de los que salían en la tele" no aquellos zarrapastrosos, mal olientes y de carácter malhumorado.
Soñaba con hombres elegantes,con sombrero de copa, vestidos de esmoquin una pajarita a juego con su peculiar mostacho y unos zapatos tan relucientes como perlas...
También soñaba con hermanos gemelos, trajeados a rayas rojas y blancas, un bastón mal tallado, bailando claqué, en cualquier feria mediocre americana.
La cuestión es que me encantaba.
Soñaba con salir en alguna película musical sexagenaria...¡Ya ves tu! Soy del 95.
Más tarde comencé ha soñar con terrazas pequeñas, de barandas férreas y aire rústico,
plantas con gran colorido, café recién hecho, calle parisina (quien dice parisina, dice en la capital de la plata), asfalto empedrado,
recién mojado, había llovido.
El sol daba vida a aquellos soñadores como yo, pero que al contrario, soñaban ajetreados, simulando felicidad aunque fuera rígida y severa, y que a día de hoy siguen retratados esos rostros en esta mi realidad actual.
El sol evaporaba las pequeñas partículas de agua que había dejado aquel temporal, y la brisa humedecía mi cara.(bendito aroma mediterráneo).
Mas adelante soñé con la muerte, con ver la belleza de la rosa marchita, en contemplar su color tenue, para luego admira lo.
Bailé un réquiem con la mismísima rutina, y mi boca alentaba demacrada en un grito de desesperación, ahogada y angustiada de necesidad de cantar con el poderoso dolor, ya se convirtió en monotonía, y antonimia, donde la sociedad veía en infierno, yo divisaba el Nirvana y así poco a poco encaminé mi contradictoria vida.
Pondría a prueba mis capacidades, empecé ha adicionar me a la vulgar expresión de follar-mentes, de conocer la locura, de convertirla en la musa de prácticamente toda mi poesía, de idolatrar la mente humana.
Y no se cuando emprendí esta vereda, este soñar con saborear la libertad, con ver la justicia, de desencarcelar los sueños de los que suplicaron compasión pero obtuvieron horrores, y de los que no pudieron soñar porque soñar era el gran peaje que lidera este libertinaje criminal y fatídico.
Así que solo puedo decir que no hay nada mas equitativo que soñar, que eso nadie, ni nada está capacitado de arrebatarte tu jurisprudencia, pero en tema económico... sigue soñando.
jueves, 20 de febrero de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
poesía dedicada a Indalécio Sevillano Picado, mi tío.
¿Y qué pretendes que haga ahora?
¿Quedarme sola, en medio de ésta gélida terraza,
saciando me con ésta calada que hoy me sabe a bocanada de tristeza y sinceridad?
Porque realmente no se me ocurre otra cosa,
te fuiste, sin tan siquiera despedirte.
¿Qué te costaba?
Ya se yo, que las despedidas frustran,
pero mas agria es tu ausencia.
¿Por qué?
¿Por qué te fuiste?,
¿No eras tú quien ansiaba ver medio mundo?,
¿Con leer libros hasta reventar?
¿De luchar contra todo pronostico?
¿Y de ayudar, sin más?
¿Y ahora que?
¿Qué excusa tendrás?
¿Que razón?
¿Qué prioridad? ¿Para que te saltaras, la promesa de nunca faltar,
para que tu fuerza, de pronto, comenzara ha flaquear...?
Que soy yo y tres más los que cada verano y navidad, miran embelesados,
en una estación de tren , de Córdoba esa gran ciudad,
a través de un cristal,
que ya está más que curtido de historias sufridas, alegres y difíciles de contar...
Ese cristal, que soporta el bao de quien llora al mirar,
y las espaldas de quien llora sin mirar a atrás.
y somos nosotros quien nos derrumbamos al pensar,
que solo tu mujer e hijo, hacen por venir,
¿y tu qué? No estás, no te cansas...
prometiste luchar, y perdiste,
ahora solo me queda aguantar.
un beso tío,
cuida me de toda la hipocresía, de esta falta de humildad,
de quien come a costa de quien se baña sin saber nadar,
de quien baila y no escucha la música,
de quien no tiende brazos por no poder jugar,
de quien canta sin compás y alardea de su triunfo solo porque puede gastar más,
y sobre todo; de quien tiene problemas y no se deja ayudar.
¿Quedarme sola, en medio de ésta gélida terraza,
saciando me con ésta calada que hoy me sabe a bocanada de tristeza y sinceridad?
Porque realmente no se me ocurre otra cosa,
te fuiste, sin tan siquiera despedirte.
¿Qué te costaba?
Ya se yo, que las despedidas frustran,
pero mas agria es tu ausencia.
¿Por qué?
¿Por qué te fuiste?,
¿No eras tú quien ansiaba ver medio mundo?,
¿Con leer libros hasta reventar?
¿De luchar contra todo pronostico?
¿Y de ayudar, sin más?
¿Y ahora que?
¿Qué excusa tendrás?
¿Que razón?
¿Qué prioridad? ¿Para que te saltaras, la promesa de nunca faltar,
para que tu fuerza, de pronto, comenzara ha flaquear...?
Que soy yo y tres más los que cada verano y navidad, miran embelesados,
en una estación de tren , de Córdoba esa gran ciudad,
a través de un cristal,
que ya está más que curtido de historias sufridas, alegres y difíciles de contar...
Ese cristal, que soporta el bao de quien llora al mirar,
y las espaldas de quien llora sin mirar a atrás.
y somos nosotros quien nos derrumbamos al pensar,
que solo tu mujer e hijo, hacen por venir,
¿y tu qué? No estás, no te cansas...
prometiste luchar, y perdiste,
ahora solo me queda aguantar.
un beso tío,
cuida me de toda la hipocresía, de esta falta de humildad,
de quien come a costa de quien se baña sin saber nadar,
de quien baila y no escucha la música,
de quien no tiende brazos por no poder jugar,
de quien canta sin compás y alardea de su triunfo solo porque puede gastar más,
y sobre todo; de quien tiene problemas y no se deja ayudar.
domingo, 9 de febrero de 2014
Besos.
Añoro aquellos besos,
dulces y suaves,
aquellos besos, coordinados, que transmiten,
los que te incitan a caer al vacío
Aquel beso, infame, efímero, hiriente e infiel,
o aquellos que desnudan cuando miran, y te callan cuando besan.
Aquellos vírgenes, puros y castos, torpes y embriagantes.
Aquellos, aromáticos y sabrosos,
o tal vez aquellos a los que no pones rostro,
aquellos por los que escribo,
o aquellos en los que pienso.
Aquellos que enternecen,
y aquellos que me vuelven loca a pesar de no ser en la boca,
y aquellos por los que canto en la ducha.
Aquellos besos que vuelan sobre el papel,
y que rondan mi pasado,
aquellos que sin más desaparecieron y sin avisar.
Aquellos besos que atemorizan, que amenazan con enamorarte,
y se mueren desquiciando.
Aquellos besos que aman, que quieren,
besos que te devuelven el apetito,
y a besos le arrancarías los labios a más de uno.
Besos hermosos y besos brutos,
besos abruptos y sin cohesión alguna,
y besos a los que recuerdas haber dicho: quédate para toda la vida.
Besos escandalosos y besos silenciosos,
besos reservados , otros extravagantes,
algunos que se mueren por el sexo,
y otros regocijados en el amor.
¿Y de tantos besos, existentes en el mundo, te puedes creer que solo me gustan los tuyos?
dulces y suaves,
aquellos besos, coordinados, que transmiten,
los que te incitan a caer al vacío
Aquel beso, infame, efímero, hiriente e infiel,
o aquellos que desnudan cuando miran, y te callan cuando besan.
Aquellos vírgenes, puros y castos, torpes y embriagantes.
Aquellos, aromáticos y sabrosos,
o tal vez aquellos a los que no pones rostro,
aquellos por los que escribo,
o aquellos en los que pienso.
Aquellos que enternecen,
y aquellos que me vuelven loca a pesar de no ser en la boca,
y aquellos por los que canto en la ducha.
Aquellos besos que vuelan sobre el papel,
y que rondan mi pasado,
aquellos que sin más desaparecieron y sin avisar.
Aquellos besos que atemorizan, que amenazan con enamorarte,
y se mueren desquiciando.
Aquellos besos que aman, que quieren,
besos que te devuelven el apetito,
y a besos le arrancarías los labios a más de uno.
Besos hermosos y besos brutos,
besos abruptos y sin cohesión alguna,
y besos a los que recuerdas haber dicho: quédate para toda la vida.
Besos escandalosos y besos silenciosos,
besos reservados , otros extravagantes,
algunos que se mueren por el sexo,
y otros regocijados en el amor.
¿Y de tantos besos, existentes en el mundo, te puedes creer que solo me gustan los tuyos?
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