¿Y qué pretendes que haga ahora?
¿Quedarme sola, en medio de ésta gélida terraza,
saciando me con ésta calada que hoy me sabe a bocanada de tristeza y sinceridad?
Porque realmente no se me ocurre otra cosa,
te fuiste, sin tan siquiera despedirte.
¿Qué te costaba?
Ya se yo, que las despedidas frustran,
pero mas agria es tu ausencia.
¿Por qué?
¿Por qué te fuiste?,
¿No eras tú quien ansiaba ver medio mundo?,
¿Con leer libros hasta reventar?
¿De luchar contra todo pronostico?
¿Y de ayudar, sin más?
¿Y ahora que?
¿Qué excusa tendrás?
¿Que razón?
¿Qué prioridad? ¿Para que te saltaras, la promesa de nunca faltar,
para que tu fuerza, de pronto, comenzara ha flaquear...?
Que soy yo y tres más los que cada verano y navidad, miran embelesados,
en una estación de tren , de Córdoba esa gran ciudad,
a través de un cristal,
que ya está más que curtido de historias sufridas, alegres y difíciles de contar...
Ese cristal, que soporta el bao de quien llora al mirar,
y las espaldas de quien llora sin mirar a atrás.
y somos nosotros quien nos derrumbamos al pensar,
que solo tu mujer e hijo, hacen por venir,
¿y tu qué? No estás, no te cansas...
prometiste luchar, y perdiste,
ahora solo me queda aguantar.
un beso tío,
cuida me de toda la hipocresía, de esta falta de humildad,
de quien come a costa de quien se baña sin saber nadar,
de quien baila y no escucha la música,
de quien no tiende brazos por no poder jugar,
de quien canta sin compás y alardea de su triunfo solo porque puede gastar más,
y sobre todo; de quien tiene problemas y no se deja ayudar.
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