Me dio tiempo a echarte de menos cuando, de morros y con voz afligida, dijiste te quiero.
cuando la luna reverberaba en tus pupilas, y ese azul supo hipnotizarme,
me dio tiempo a echarte de menos.
Me dio tiempo a echarte de menos cuando entre el barullo de la gente,
ensordecías mis oídos a base de susurros, quemabas mi piel, erizabas todos mis sentidos,
me dio tiempo a echarte de menos.
Me dio tiempo a echarte de menos, cuando decías que te gustaba, y yo discutía constantemente con la razón, no quería una decepción más, ni una rutina a la que aborrecer, ni tan siquiera una boca más con la que tener malas pesadillas,
me dio tiempo a echarte de menos.
Me dio tiempo a echarte de menos, justo antes de despedirnos cada día de aquel verano de 2012,
cuando paseábamos a hurtadillas, intentando evitar lo inevitable, que un año y siete meses más tarde, era obviamente la mejor decisión de mi vida.
Me dio tanto tiempo a echarte de menos... cada situación creí que sería la última, no podía imaginarme que serías tú, quien hoy me diera fuerzas para conseguir cualquier cosa.
Me dio tiempo a echarte de menos
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