Anduve y nunca los kilómetros fueron un problema.
Hablaba, divagaba, infería la vida de los demás a oscuras, pequeñita y en silencio.
En silencio, siempre en silencio.
Al silencio puedo llamarlo amigo, al silencio lo puedo tutear, es la voz que respira en mis entrañas, es el pensamiento de mi soledad...
Es cuando te callas, es cuando me gritas con la mirada, es cuando me dices aparta ignorándome y yo me quedo calla.
Soy yo haciéndome invencible mientras me golpeo con un látigo. es cuando me ahogo con una nomenclatura de lágrimas, tinta y mil palabras vomitadas. es cuando acuso a otros de lo mal que estoy.
Es cuando, me siento frustrada en un mundo repleto de guerra y grito sin voz al infinito.
Es cuando tú eres tú, y yo soy yo y jamás seremos Londres. Es cuando tú eres tú, yo soy yo y nunca más seremos Granada, ni Málaga, ni Marraquesh.
Es cuando mi cama se queda fría, mal hecha y vacía, y por supuesto es cuando a las velas de mi tarta le falta tu mechero.
Es cuando paseo por Jaén y te veo y me miras, yo respondo, y nos bañamos en preponderancia, en orgullo, que esta vez tú si eres yo y yo debería ser tú y aun así me alegro de seguir siendo yo, porque me fallaste.
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