Muero por un beso cálido,
uno que deje sin aliento.
Un abrazo que haga temblar a las estrellas.
Una palabra que me libre de este yugo.
Un verso que calme toda la poesía que revienta mis adentros.
Un alma tan libre que comprenda mi desgarro, arraigado,
y este oxido que hoy tengo por vena.
Un silencio callado por los gritos.
Unos gritos que desaten lo que quieran.
Un orgasmo que sea puta locura,
una locura que vuelva loco tu cuerpo.
El afecto de una noche repleta de cómplices.
Donde a los testigos se les mata a golpe de pistola.
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