Ya no dueles,
dejaste de hacerlo,
supongo que tras quitarme lo único que ansiaba,
dejaste de hacerlo.
Ya no te hallas bajo los pensamientos recónditos de mi alma,
tampoco tras la ventana, acechando al alba,
esperando a bostezar para atentar contra mi mente, mis metas...
di por hecho que ya no te interesaba.
Pensé que tus últimas palabras serían los te quiero, pero por no decir no dedicaste ni un suspiro,
no exhalas ni siquiera el aire que durante años quisiste arrebatarme,
no tuviste dignidad para hacerlo.
No devolviste todos los balones que echaste fuera, ¿a quién se los diste?
y aun me duele el cuello de soportar tanto tiempo el yugo que arrastraba tu cuerpo, el mío.
aquel del que no parabas de excusar, de tirarme, de empujarme, o tal vez fui yo a ti.
Hoy me desprendo, de ti, de tus más sinceras lágrimas, creo que ellas sí fueron de verdad,
y hoy vuelvo a soñar con un pie en la tierra, que creo que me lo merezco, todos mis seres andan por acá.
Y si quieres regresar, llama antes a la puerta, aunque sea solo por cortesía,
creo que necesitaré hacerme a la idea de que aun sigues viva y que se te van acabando las victimas, a las que culpar de tu irresponsabilidad, de tu falta de control de autoestima,
de tus "y si..."y "y es que".
Ten compasión de la persona que te acompaña ahora, y no te olvides de que tú solo eres sombra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario