Te quitaría la ingratitud con la que acompañan tus besos a las costuras de mis blusas,
igual que rasgo las tuyas con todo ímpetu, mientras todos los jodidos pensamientos quitan desganados la miel que dejaste en mis labios, y vería como París, Roma, y el mundo entero, siguen cruzando caminos y sus viajeros cansados como yo de la distancia se tornan buscando algo que les ame, que les brinde las fuerzas que las hadas de un quizá aun no han brindado.
Besa las ansias con las que te beso yo a ti, besa todos los adoquines a los que tu nombre, con suelas desgastadas, firmé.
Desnuda el cuello al que los kilómetros decidieron ahogar, como desnudo yo el tuyo cuando me susurras.
Ama a esta pobre transeúnte, que divaga buscándote, que cree ser la mayor soñadora, viéndote en cualquier reflejo, en cualquier sueño, EN CUALQUIER AMANECER.
martes, 3 de junio de 2014
miércoles, 28 de mayo de 2014
El poder de solo un rato
Me gustaría ser el viento y sus ademanes de ente poderoso,
me gustaría que no se avergonzara, si desnudo su sonrisa,
ni que se asustara, si fuera yo quien rompiera las costuras de la blusa que entre abierta llama consecuentemente a mi no cordura.
me gustaría que no se avergonzara, si desnudo su sonrisa,
ni que se asustara, si fuera yo quien rompiera las costuras de la blusa que entre abierta llama consecuentemente a mi no cordura.
jueves, 22 de mayo de 2014
Todo lo que la lluvia debe al sol, se lo debe el sol al agua.
Me rendí ante las suplicas del querer,
y agoté mis fuerzas queriéndote.
Alcé la mirada y me crecí,
te vi entre los terribles sueños en los que batallaban ángeles y demonios,
y ahí estabas tu; inmutable, perecedera.
Fijando tus ojos sobre los míos, ni una pizca más arriba ni más abajo,
simplemente miraste mis ojos.
Y todo aquello que las malas bestias destruyeron, tu supiste recomponer los mil pedazos que ya hechos añicos aún seguían lamentándose.
Esta vez no hablo de la musa, de la que escribo,
hablo del ángel, de mi ángel,
hablo de la bailarina de los amantes rotos,
la bailarina de las alas de sal.
¡Me reafirmo!, tantas horas, tanto papel, tanta tinta, tantos cafés y tan poco humo, emanan esta fluidez con la que soy capaz de añorar, de soñarte, contemplarte, amarte... ¡joder, que me salvaste!.
Que la lluvia, no es lluvia sí solo consta de una gota; y que el sol no se ve, sí hay nubes de por medio; la hierva no brota sin su semilla; y que el vuelo no se alza sí faltas tú.
Que en las estrellas hallo respuestas y en tus labios; heridas ya cicatrizadas que hablan de religiones amadas, hablan de mi creencia en ti.
No me gustaría asustarte si te digo: que te mataría mil veces sí a besos fuera, recuerda que eres todo lo que la lluvia debe al sol, y todo lo que el sol debe al agua.
y agoté mis fuerzas queriéndote.
Alcé la mirada y me crecí,
te vi entre los terribles sueños en los que batallaban ángeles y demonios,
y ahí estabas tu; inmutable, perecedera.
Fijando tus ojos sobre los míos, ni una pizca más arriba ni más abajo,
simplemente miraste mis ojos.
Y todo aquello que las malas bestias destruyeron, tu supiste recomponer los mil pedazos que ya hechos añicos aún seguían lamentándose.
Esta vez no hablo de la musa, de la que escribo,
hablo del ángel, de mi ángel,
hablo de la bailarina de los amantes rotos,
la bailarina de las alas de sal.
¡Me reafirmo!, tantas horas, tanto papel, tanta tinta, tantos cafés y tan poco humo, emanan esta fluidez con la que soy capaz de añorar, de soñarte, contemplarte, amarte... ¡joder, que me salvaste!.
Que la lluvia, no es lluvia sí solo consta de una gota; y que el sol no se ve, sí hay nubes de por medio; la hierva no brota sin su semilla; y que el vuelo no se alza sí faltas tú.
Que en las estrellas hallo respuestas y en tus labios; heridas ya cicatrizadas que hablan de religiones amadas, hablan de mi creencia en ti.
No me gustaría asustarte si te digo: que te mataría mil veces sí a besos fuera, recuerda que eres todo lo que la lluvia debe al sol, y todo lo que el sol debe al agua.
martes, 13 de mayo de 2014
CARTA DE MI, PARA MI.
Ya no dueles,
dejaste de hacerlo,
supongo que tras quitarme lo único que ansiaba,
dejaste de hacerlo.
Ya no te hallas bajo los pensamientos recónditos de mi alma,
tampoco tras la ventana, acechando al alba,
esperando a bostezar para atentar contra mi mente, mis metas...
di por hecho que ya no te interesaba.
Pensé que tus últimas palabras serían los te quiero, pero por no decir no dedicaste ni un suspiro,
no exhalas ni siquiera el aire que durante años quisiste arrebatarme,
no tuviste dignidad para hacerlo.
No devolviste todos los balones que echaste fuera, ¿a quién se los diste?
y aun me duele el cuello de soportar tanto tiempo el yugo que arrastraba tu cuerpo, el mío.
aquel del que no parabas de excusar, de tirarme, de empujarme, o tal vez fui yo a ti.
Hoy me desprendo, de ti, de tus más sinceras lágrimas, creo que ellas sí fueron de verdad,
y hoy vuelvo a soñar con un pie en la tierra, que creo que me lo merezco, todos mis seres andan por acá.
Y si quieres regresar, llama antes a la puerta, aunque sea solo por cortesía,
creo que necesitaré hacerme a la idea de que aun sigues viva y que se te van acabando las victimas, a las que culpar de tu irresponsabilidad, de tu falta de control de autoestima,
de tus "y si..."y "y es que".
Ten compasión de la persona que te acompaña ahora, y no te olvides de que tú solo eres sombra.
dejaste de hacerlo,
supongo que tras quitarme lo único que ansiaba,
dejaste de hacerlo.
Ya no te hallas bajo los pensamientos recónditos de mi alma,
tampoco tras la ventana, acechando al alba,
esperando a bostezar para atentar contra mi mente, mis metas...
di por hecho que ya no te interesaba.
Pensé que tus últimas palabras serían los te quiero, pero por no decir no dedicaste ni un suspiro,
no exhalas ni siquiera el aire que durante años quisiste arrebatarme,
no tuviste dignidad para hacerlo.
No devolviste todos los balones que echaste fuera, ¿a quién se los diste?
y aun me duele el cuello de soportar tanto tiempo el yugo que arrastraba tu cuerpo, el mío.
aquel del que no parabas de excusar, de tirarme, de empujarme, o tal vez fui yo a ti.
Hoy me desprendo, de ti, de tus más sinceras lágrimas, creo que ellas sí fueron de verdad,
y hoy vuelvo a soñar con un pie en la tierra, que creo que me lo merezco, todos mis seres andan por acá.
Y si quieres regresar, llama antes a la puerta, aunque sea solo por cortesía,
creo que necesitaré hacerme a la idea de que aun sigues viva y que se te van acabando las victimas, a las que culpar de tu irresponsabilidad, de tu falta de control de autoestima,
de tus "y si..."y "y es que".
Ten compasión de la persona que te acompaña ahora, y no te olvides de que tú solo eres sombra.
martes, 6 de mayo de 2014
DIEZ AÑOS PARA DOS SEGUNDOS
Se miraron y con el
alma en un puño aferrado al adiós, contuvieron las lágrimas que marchitaban sin
cesar, dejando lugar al olvido y otro tanto al efímero recuerdo.
Dolor, dolor era la
palabra justa, precisa, que desbordante y palpable infestaba aquella habitación
color salmón con vasos color carmín. Mientras, aquella señora que de carácter
altivo y con aires de buena desenvoltura apuraba la copa de vino, el cigarrillo yacía obsoleto en el cenicero. El humo,
testigo de todo, se esparcía igual que aquella relación.
No eran citas de Borges lo que aquella tarde
escuchó el vecindario, ni percibió el olor a
gardenias impregnado en las cortinas.
Una vida entera
construida en diez años y que se deshace en dos segundos, tras el portazo
rotundo con el que concluía el concierto de, “tú me has” y “yo te he”, nuestra
protagonista Daniela.
Por entonces, un disco
de Adriana Varela sonaba despreocupado, nadie le prestaba atención.
Mariela, aquella mujer
de origen cubano, de cabello rizado y teñido, de pechos exuberantes y piernas
de infarto, de aspecto desalmado, esperaba paciente sentada en el sofá, a que aquel
hombre pagara lo que debiera, mientras tanto se encendía el último porro de la
tarde, más bien anocheciendo.
La noche fresca y la
brisa del mar aireaban a Daniela, que permanecía distante, ojeando la salida de
un ferry desde el puerto de Barcelona, ideando el modo perfecto de escape de
dichoso lugar.
Con la mente nublada
paseaba por las ramblas camino de la Boquería. Con paso firme, puño cerrado,
ceño fruncido y derramando lágrimas que
salían despedidas, escupiendo maldiciones grotescas, contra esta pasada
tarde.
Se detenía a
hurtadillas y miraba con recelo a las parejas que, embelesadas observaban cada
mimo que posaba por la calle de la magia barcelonesa, festejaban su amor,
llovían besos empalagosos y cohetes coloridos sonaban en la calle, claro está
que, en la cabeza de nuestra protagonista tronaban como
si de una horrible tormenta eléctrica se tratase.
Poco a poco pesaban más los pensamientos y el
frío no pasaba desapercibido, un obstáculo más que añadir a esta fatídica
situación, el vodka tampoco ayudaba; no, no ayudaba.
Y progresivamente la
luz del Lorenzo se alzaba como un rey, majestuoso, que supo hipnotizar a todo
transeúnte, que dicha madrugada pintaba bajo el insomnio, un millón de sueños
en las baldosas y otros tantos esputos entre adoquines.
Pronto las decisiones
bombardearon la resacosa, cansada y náufraga cabeza de Daniela que, tras una
noche divagando por la ciudad, supo que debía hacer frente. No podría abandonar
sus pertenencias ni tampoco dar la espalda a la conversación citada a voces,
sabía que, ya era hora de dibujar una sonrisa y de emborracharse de
positividad. ¿Qué será difícil? Obvio, pero nadie dijo que no lo fuera.
Y fue ahí, dónde una
mujer feliz durante diez años, en una transición de dos segundos se convirtió
en la mujer más desamparada, desdichada y cuidada por la contaminación de la gran
ciudad para luego volver a ser, la misma mujer feliz, pero con diferente
propósito, emprendedora de su propia vida.
Una vez más, perdió la
guerra el “quiso y no pudo”.
DOLÍA EL PASADO, MIENTRAS CURABA EL PRESENTE.
Dolían sus palabras que
frías y escarchadas dejaban entrever un desdichado te quiero.
Dolían los cigarros que
se consumían sin motivo, ahogando los pulmones de quien supo
y no pudo amar.
Maldito abismo.
Dolía el café de las
cinco y su despojos, que ya habían atendido mil y una súplicas de
dejar de hacernos daño.
Dolían las canciones y
la cerveza, que sin su espuma no sabía igual.
Dolían lo quehaceres y
los muebles de la casa, que crepitaban sin más.
Dolía su fantasma, como
bien dijo Silvio Rodríguez, cantando y llorando al compás.
Y dolían los lugares en
los que sus besos causaron estragos en cada portal.
Dolió, lo comprendí y
lo superé.
Y entonces la conocí a
ella,
conocí el sabor de los
besos,
y vencí la batalla del
corazón hostil,
del querer abrupto.
Esculpí en mi mente su
mirada,
y rogué, cuanto fuera
necesario, a no sé que ser supremo,
que esta vez no se
fuera de mi lado.
Y saboreé nuevos cafés,
cigarros y cervezas,
nuevos portales,
parques y terrazas,
la he querido en la playa y en la montaña,
en conciertos,
recitales y en la cama.
La he querido,
conjugado, la he amado.
Y hoy por hoy la amo
más que nunca.
lunes, 28 de abril de 2014
no me cansaría de decirte lo mucho que te quiero, feliz cumpleaños.
No hay tejido, ropa ni sabana que abrigue más que tus abrazos,
ni sonrisas que sinceren un te quiero más que la tuya.
No he conocido un sendero más hermoso que el de tu espalda, ni tampoco una constelación más repleta que la de tus lunares.
Jamás había visto tanta vida en una mirada, como la que veo día a día en el azul intenso de tus ojos, azul mar.
Que todos los caminos llevan a Roma, y toda mi vida me llevaba a ti, a tus besos a tu rutina, a nuestra rutina, a mi devenir.
Y es que tú, Julia, que nombre tan bello, que llena mi boca de orgullo y lo pronuncio sin tapujos, fuiste aquel día, la estrella fugaz que se largaba con mi deseo, que ya marchitado esperaba obsoleto volverte a ver, y míranos ahora, no somos dos, que somos una.
Susúrrame al oído que no hay mayor placer que el de tu voz.
Una caricia tuya es un inmenso regalo que consumiría lentamente, así no tendría un final.
Quiero que llenes esta alocada cabecita de recuerdos y de mil historias infinitas.
Quiero que estés en todos los amaneceres profundos y hermosos, que seas el rayo de sol que se cuele por Mi ventana, que seas el lienzo al que pueda dibujar con mis versos y el cincel con el que talle tu felicidad segundo a segundo.
"Y que el fin del mundo nos pille bailando" y que me mates con tus acordes de guitarra, y con el sabor a café de tus labios.
Que me encantas, sin más.
Se feliz, te lo mereces.
Te escribiría todos los días de mi vida y lo sabes, pero hoy más que nunca.
Feliz cumpleaños mi vida .
ni sonrisas que sinceren un te quiero más que la tuya.
No he conocido un sendero más hermoso que el de tu espalda, ni tampoco una constelación más repleta que la de tus lunares.
Jamás había visto tanta vida en una mirada, como la que veo día a día en el azul intenso de tus ojos, azul mar.
Que todos los caminos llevan a Roma, y toda mi vida me llevaba a ti, a tus besos a tu rutina, a nuestra rutina, a mi devenir.
Y es que tú, Julia, que nombre tan bello, que llena mi boca de orgullo y lo pronuncio sin tapujos, fuiste aquel día, la estrella fugaz que se largaba con mi deseo, que ya marchitado esperaba obsoleto volverte a ver, y míranos ahora, no somos dos, que somos una.
Susúrrame al oído que no hay mayor placer que el de tu voz.
Una caricia tuya es un inmenso regalo que consumiría lentamente, así no tendría un final.
Quiero que llenes esta alocada cabecita de recuerdos y de mil historias infinitas.
Quiero que estés en todos los amaneceres profundos y hermosos, que seas el rayo de sol que se cuele por Mi ventana, que seas el lienzo al que pueda dibujar con mis versos y el cincel con el que talle tu felicidad segundo a segundo.
"Y que el fin del mundo nos pille bailando" y que me mates con tus acordes de guitarra, y con el sabor a café de tus labios.
Que me encantas, sin más.
Se feliz, te lo mereces.
Te escribiría todos los días de mi vida y lo sabes, pero hoy más que nunca.
Feliz cumpleaños mi vida .
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